Las razones que llevaron a Calama al desborde de los casos de Covid-19 | I. Municipalidad de Calama
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Las razones que llevaron a Calama al desborde de los casos de Covid-19

«Está descontrolada la pandemia». Con esas palabras, el alcalde describió la situación de la comuna hace un par de días. Como si se tratara de una tormenta perfecta, la ciudad registra problemas en todas las fases de control del virus: en 15 días se triplicaron los contagios, la red hospitalaria lleva una semana colapsada y se están agotando los nichos en el cementerio. Por otro lado, la gran minería se mantiene a toda máquina, con un alto flujo de trabajadores no sólo dentro de la ciudad, sino también desde otras regiones, convirtiéndose en uno de los vectores de contagio más importantes de la región.

La ciudad de Calama está atravesando uno de los escenarios más complejos de la pandemia a nivel país. Como si fuera una tormenta perfecta, ha registrado serios problemas en todas las etapas del control del virus: contagios, hospitalización, muerte y entierro de fallecidos.

De acuerdo a los informes epidemiológicos publicados por el Ministerio de Salud, en dos semanas se triplicó el número de contagios. Pasó de 486 a 1532 casos en los primeros 15 días de junio.

Pese a tener una población mucho menor que Antofagasta, ya registra más muertos por la enfermedad y, con el ritmo de propagación del virus, pronto la superará en cantidad de infectados.

Así al menos lo revela el último reporte diario publicado por el Gobierno Regional, donde Calama registró 181 casos nuevos de Covid-19, llegando a un total de 2.455 contagiados.

LAS RAZONES DE LA EXPLOSIÓN DE CASOS

En conversación con The Clinic, el dr. Sergio Silva, presidente del consejo regional del Colegio Médico, explica que la rápida multiplicación de contagios no tiene que ver con un brote masivo o causas particulares. Sino con una acumulación de test PCR sin procesar.

“El aumento exponencial de los casos de infectados sucedió principalmente porque antes todos los exámenes se derivaban a Antofagasta, donde se estaban procesando entre 250 y 300 exámenes diarios. Lamentablemente, siempre se dio prioridad a los test de su ciudad, y se fueron dejando en la cola los de Calama. Llegó un momento en el que habían 1.300 exámenes pendientes por procesar. Eso provocó entre 15 y 16 días de atraso en la entrega de resultados”, subraya.

En la capital regional operaban tres laboratorios para el procesamiento de test PCR: El Centro Oncológico del Norte, el Hospital Regional y el Centro de Virología Molecular de la Universidad de Antofagasta.

Pero recientemente se incorporaron los laboratorios del Hospital Dr. Carlos Cisternas de Calama y el Hospital del Cobre Salvador Allende. “En ese momento se empezaron a procesar más exámenes, la lista de espera en Antofagasta empezó a bajar, pero eso aumentó considerablemente los casos”, puntualiza el dr. Silva.

Actualmente, la Región de Antofagasta se encuentra procesando más de 600 test diarios, con una tasa de positividad cercana al 50%, claro indicador de que existe un subreporte.

En conversación con El Mercurio de Antofagasta, el investigador del Intituto Milenio Fundamentos de los Datos (IMFD), Ricardo Baeza-Yates, calculó que el número real de contagios acumulados debería girar entre los 24 mil y 33 mil, sólo en la ciudad de Calama. “Es decir, entre 12 y 16 veces lo que conocemos. Este factor es más alto que en la Región Metropolitana, así que la situación es crítica”, subrayó.

LA MINERÍA COMO VECTOR DE CONTAGIO

Según un resumen elaborado por la Junta Aeronáutica Civil (JAC), sólo en el mes de abril se registraron 33.249 pasajeros que pasaron por el aeródromo del Loa, ubicado en Calama, cifra que representó a su vez un tercio de los pasajeros de todo el país.

La mayoría consiste en vuelos chárter que traslada a personal administrativo y trabajadores de la gran minería provenientes de otras regiones del país. También vuelos de carga, con una dotación menor de pasajeros.

“Los días jueves, tenemos entre 1.200 y 1.400 pasajeros en los horarios peak. Eso evidentemente afecta al control de la pandemia, porque Calama es una ciudad dormitorio con muchas mineras cercanas. Pero también hay mucha gente que vive en otras regiones, hay muchos traslados y eso es un vector importante del coronavirus”, explica el dr. Silva.

El representante del Colmed en la región asegura que “en las mismas mineras se mantuvieron casinos atiborrados donde 1.000 o 1.500 personas almuerzan en una hora. Incluso, hay dormitorios donde duermen cuatro faeneros por sala. Eso lo vinieron a controlar tardíamente, lo que provocó que estos números aumentaran rápidamente”.

El problema se complica con las fallas de trazabilidad que tiene la estrategia sanitaria a nivel nacional, lo que ha impedido detectar brotes en esa área. El dr. Silva incluso reconoce que “tenemos algunas dudas, porque no siempre se están realizando los seguimientos debidos ni los aislamientos adecuados”.

Para el concejal de la Municipalidad de Calama, José Mardones, que a su vez es presidente del comunal de la CUT y director nacional de la Confederación Nacional de Trabajadores del Cobre (CTC), aquí existe una “irresponsabilidad del gobierno central” no solamente por decretar “tardíamente” la cuarentena, sino porque no ha detenido las faenas de la gran minería.

“Tenemos un gran problema porque aumentó la movilidad de trabajadores. Cuando son trasladados a sus faenas, los trabajadores van ocupando los 40 asientos del bus y eso no puede ser. Las organizaciones sociales, vecinales y sindicales hace mucho rato que vienen solicitando la cuarentena, el cierre del aeródromo y el cierre de la gran minería o que, al menos, se trabaje con una dotación mínima de trabajadores”, recalca.

Para Mardones, este relajo en las empresas mineras coincidió con los llamados en abril de una “nueva normalidad” por parte del Ministerio de Salud. “La vicepresidencia de proyectos reactivó sus faenas, donde la gran mayoría de sus trabajadores son de otras ciudades. Esto es grave, porque incluso llevan el Covid a sus propias regiones. Hay jefaturas que vienen a trabajar por cuatro días a Calama y después se van por tres. Hoy día estamos viendo las consecuencias, que son complejas y catastróficas en vidas de seres humanos”.

COLAPSO DE HOSPITALES

Según el último reporte de la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (Sochimi), la Región de Antofagasta tiene un porcentaje de ocupación de 88% de las camas críticas, la segunda más alta de todo el país.

El dr. Sergio Silva asegura que “hace más o menos una semana estamos con el sistema público colapsado. El Hospital tiene todas sus camas críticas con ventiladores ocupados. El Hospital del Cobre, que es parte de la red en estos momentos, está en las mismas condiciones”.

“Lo que se está tratando de hacer es que los pacientes que están demasiado graves o que tienen alguna alteración, se están derivando a Antofagasta. Por otro lado, hay pacientes que van falleciendo y van desocupando camas. Es la cruda realidad”, relata.

El colapso incluso ha afectado la atención primaria. El concejal Mardones señala que actualmente “los consultorios están ocupando sectores de oficina para hospitalizar pacientes, cuando no están preparados para eso”.

En su recuento diario, el subsecretario de Redes Asistenciales, Arturo Zúñiga, indicó que en la región actualmente están disponibles 56 ventiladores mecánicos y 12 equipos de oxigenoterapia de alto flujo. “Vamos a enviar más equipos”, anunció.

Actualmente, la Municipalidad de Calama está trabajando en la posibilidad de instalar un hospital de campaña para drenar el colapso de la red hospitalaria.

LA URGENCIA DEL CEMENTERIO

En una entrevista con Radio ADN, el alcalde de Calama, Daniel Augusto, aseguraba que en el cementerio sólo tenían cuatro nichos disponibles y advertía que en la ciudad “está descontrolada la pandemia”.

En la misma línea, la seremi de Salud de la Región de Antofagasta, Rossana Díaz, aseguró que están gestionando la compra de dos containers mortuorios para mantener congelados cadáveres en caso de un colapso del campo santo.

El tema no es novedad en Calama. Según el concejal Mardones, se viene arrastrando hace varios años e incluso actualmente existe un proyecto aún en fase de diseño para la construcción de un cementerio nuevo.

Actualmente, en la ciudad funcionan tres cementerios: uno público y dos privados. El dr. Silva explica que “lo que hemos averiguado es que hay 200 nichos nuevos para ocupar. Pero ya tenemos casi 50 fallecidos por Covid-19, por lo tanto, en algún momento vamos a colapsar”.

Según el concejal Mardones, también existe la posibilidad de reutilizar el cementerio que existe en Chuquicamata, que actualmente es propiedad de Codelco.

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